17 de Febrero de 2019

Afrontar un contratiempo

Un contratiempo consiste en un desvío del curso trazado, es un estorbo al progreso. Por ejemplo la cancelación de un proyecto en el que estamos trabajando, el rechazo de un ascenso esperado o un despido.

Ante situaciones de este tipo nuestra motivación baja en picado y nuestra autoestima casi toca fondo. Es el momento en que experimentamos toda la serie de emociones negativas imaginables, como la rabia, el miedo, la depresión, la ansiedad, etc.

Cada persona responde de forma distinta frente a un mismo contratiempo. Por ejemplo, después de perder un trabajo hay personas que caen en una auténtica desmotivación y falta de energía para buscar un nuevo trabajo, mientras que otras ponen toda su energía en encontrar un nuevo empleo que al final les aporta muchas más satisfacciones. Lo que diferencia una reacción de otra es la capacidad de procesar y utilizar de forma productiva las emociones generadas por la experiencia del contratiempo.

En el proceso que va del contratiempo al aprovechamiento del mismo, se dan una serie de etapas:

Etapa 1. La incredulidad: Es el momento en que nos decimos a nosotros mismos “…a mí no me puede estar pasando esto…”, o “…no me lo puedo creer…”, etc. Esta etapa cumple una función muy importante y es necesaria, porque actúa como un amortiguador entre el impacto de enterarnos de que ha aparecido un momento crítico y la cantidad de emociones que esto nos provoca. En realidad nos aporta un útil respiro en tanto que niega la existencia de la crisis. Ahora bien, una incredulidad prolongada nos impediría salir adelante, por eso este es el mejor momento para aplicar nuestra capacidad de valorar objetivamente a la situación para verla de forma realista. Es decir, reconocer la realidad del contratiempo y al mismo tiempo reconocer los sentimientos que nos ha generado.

Etapa 2. La ira: Aquí aparece el enfado y lo podemos aprovechar para ver qué es lo que está mal en la situación, qué podemos aceptar y qué no somos capaces de aceptar, lo que nos va a permitir ver qué dirección nos conviene tomar.

Etapa 3. El deseo de volver atrás: Es el momento en que la nostalgia por los viejos tiempos nos ayuda a sentirnos mejor en el presente.
La mejor manera de afrontar este momento es aceptar que nos gustaría volver atrás pero que eso es imposible, con lo cual nos empezamos a plantear “¿Qué puedo hacer ahora?” Esto implica que ya estamos empezando a tomar una medida productiva que nos dirige a la acción.

Etapa 4. La depresión: Es la etapa de mayor obstáculo a la recuperación, porque se juntan una serie de sentimientos negativos que favorecen la aparición de la apatía y la desesperación. Ahora bien, una vez que la superamos adquirimos la conciencia de que hemos topado con un importante contratiempo y ya no lo negamos con incredulidad ni deseamos volver atrás. La hemos experimentado y hemos decidido tomar medidas positivas; estamos preparados para ir hacia delante.

Etapa 5. La aceptación: Empezamos a recuperar confianza porque sabemos que lo peor ha pasado ya. Aceptamos que nuestra situación anterior ya no existe y nos enfrentamos a una etapa nueva. Es el momento de planificar una nueva estrategia.

Resulta muy útil conocer las etapas previsibles por las que pasamos todos cuando nos enfrentamos a un contratiempo. En cada etapa hay capacidades o habilidades que nos ayudan a transitar por cada una de ellas y, si las utilizamos adecuadamente, nos resultará mucho más sencillo superar cualquier contratiempo.

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