30 de Abril de 2015

Aprendiendo a aprender

La profesión de secretaria exige una gran capacidad de cambio, flexibilidad y adaptabilidad. El mercado cambia, las empresas cambian, el entorno cambia… Y si las organizaciones cambian las personas que las forman han de ir adaptándose a nuevas formas de trabajo y a las nuevas formas de relación interpersonal.

Para eso es necesario estar muy atenta a las propias habilidades y a aquellos aspectos de mejora que pueden facilitarte este tránsito hacia las nuevas necesidades empresariales. El cambio es posible una vez hemos tomado conciencia de que nuestra forma de hacer no es siempre la que más nos beneficia a nosotros y a nuestro entorno.Por esta razón es importante saber que existen dos pautas generales que deben seguirse ante cualquier proceso de aprendizaje: 

  1.  La capacidad de ser constante y perseverante: en ocasiones las ventajas de un nuevo aprendizaje se hacen tangibles en un plazo de tiempo más largo del esperado; por otro lado encontramos.
  2. La capacidad de automotivación (tener ilusión), sobre todo ante situaciones que sentimos como un fracaso. En muchos casos los fracasos son una gran fuente de información que nos indican por dónde debemos avanzar. No olvides además que equivocarse es lógico dentro de cualquier proceso de aprendizaje. 

Una buena manera de lograr tu objetivo ya sea a nivel técnico como a nivel personal, consiste en dividirlo en pequeños sub-objetivos. De esta manera la sensación de ir alcanzando pequeñas metas aumenta tu motivación y nutre tu constancia. Una vez que hayas dividido tu macrobjetivo en pequeños retos, será de gran ayuda establecer un orden que empiece por las metas más sencillas hasta las más difíciles de conseguir. Es básico que en este proceso tengas presente que hasta que no hayas conseguido superar una meta sencilla, no esperes superar otra más difícil.

Normalmente, cuando te pones objetivos de cambio, tienes que contar con que al principio no vas a advertir casi nada de ese cambio: Sólo si estas mentalizada podrás darte cuenta de que algo muy interno y sutil está cambiando, ésa es la semilla que en un plazo de tiempo te dará el fruto de haber adquirido nuevas habilidades profesionales y personales.

Ten presente que no van a ser pocas las personas de tu entorno que se resistan a que tu cambies, ya que de alguna manera verán en ti nuevas conductas que no encajan con la “etiqueta” que ellas te pusieron. Es importante tener este aspecto muy en cuenta, no para echarte atrás ni para que los otros cambien, sino para ser consciente de que en ocasiones no encontrarás el apoyo que esperabas.

Finalmente hay que poner mucho empeño y trabajar mucho, porque se trata de un proceso de reaprendizaje de nuevas formas de hacer, de nuevas conductas, de nuevas formas de relación, y esto no es tarea fácil para nadie. He aquí una pequeña pincelada de posibles dificultades que pueden surgirte en tu proceso de cambio:

Puede que te prepares mentalmente para afrontar una situación pero cuando llega el momento te pones nerviosa y te bloqueas, en estos casos lo mejor es que te prepares mentalmente para la situación y ten claro que no todo lo que vas a hacer te va a salir bien a la primera. Piensa que en muchas ocasiones el bloqueo está provocado por pensamientos negativos, por eso no te preocupes si no los puedes borrar a la primera, simplemente sigue dándote cuenta de cuándo estos pensamientos están bloqueando tus acciones. Una buena manera de no permitir que los pensamientos negativos te posean y te paralicen es imaginarte que tú le estás intentando explicar a otra persona que este tipo de pensamientos no le hacen ningún bien, de esta manera buscas un tipo de mensaje convincente para ti misma.

Por último sé honesta y sé consciente que cualquier proceso de cambio necesita de tu responsabilidad para conseguirlo, es decir, depende de ti alcanzar tu objetivo.

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