16 de Febrero de 2019

Cómo actuar con empatía

¿Te ha sucedido alguna vez que cuando has tratado de decir a alguien que estabas enfadado te ha respondido: “es una tontería sentirse así?”, ¿Cómo te has sentido en ese momento? Seguramente te das cuenta de que no tienes espacio ni oportunidad para expresar tu preocupación.

Resulta fácil cortar o enfriar la comunicación. Son muchos los factores que pueden enfriar la comunicación , por ejemplo expresiones del tipo “… deberías o tendrías que …”, amenazas del tipo “Hazlo o…”, consejos no requeridos del tipo “…si hubieras…no estarías en este aprieto…”, rehusar hablar del tema , como por ejemplo “…qué interesante… pero si supieras lo que hice ayer…”, y un largo etc.

Hay ocasiones en que podemos causar una reacción negativa en el otro sin darnos cuenta, porque utilizamos expresiones que “matan” la comunicación, debido a los malos hábitos, es decir a las formas de reaccionar que hemos aprendido sin considerar otras alternativas.

En comunicación lo importante es la respuesta que recibimos y para eso tenemos que estar atentos a lo que enviamos, porque si la respuesta que obtenemos no es la que esperábamos, es evidente que nuestra comunicación no ha sido efectiva, independientemente de nuestras buenas intenciones.

Nuestra responsabilidad va más allá de la emisión del mensaje, somos también responsables del proceso de comunicación y del mensaje que reciben los demás.

Una de las formas de comunicación que nos ayudan a que el proceso comunicativo sea más efectivo es la habilidad de la empatía, que consiste en la capacidad de comprender los sentimientos y las preocupaciones de los demás y asumir su perspectiva, es decir, ser capaz de darse cuenta de las diferentes formas en que la gente siente las cosas. La empatía es pues la capacidad de sintonizar emocionalmente con los demás y de percibir su experiencia subjetiva. Para esto es necesario respetar a los demás, tratarlos como a nosotros mismos sin pretender dominarlos, respetar los derechos de los demás a tener sus propias opiniones y no manipularlos para que tengan nuestro mismo punto de vista, respetar y valorar las decisiones de los demás y no desacreditarlas y finalmente respetar los valores y las experiencias de los demás.

La empatía exige la calma y la receptividad suficientes para que las señales sutiles manifestadas por lo que siente la otra persona puedan ser captadas por nosotros.

La empatía es la compenetración entre dos personas.

El siguiente ejercicio es una propuesta para que te des cuenta que la empatía es una capacidad que tenemos todos , pero que en ocasiones nos es difícil ponerla en práctica con las personas con las que no están cercanas a nuestro sentir. Piensa en tres personas por las cuales sientes simpatía y considera una cualidad de cada una de ellas que hace posible que entre vosotros aparezca la empatía. Una vez hecho el ejercicio, date cuenta de que la empatía aparece sin problemas con las personas con las que tenemos simpatía, por eso la verdadera utilidad de la empatía es ponerla en práctica con aquellas personas que no nos caen bien y por las que sentimos antipatía.

Desarrollar una buena habilidad empática garantiza la eficacia en el trato y la comunicación con los demás, porque nos abre la puerta a profundizar en el mundo de las relaciones.

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