1 de Septiembre de 2015

¿Cómo detectar un conflicto?

Cada individuo, como persona única, tiene necesidades, puntos de vista y valores diferentes, con lo cual es inevitable que aparezca el conflicto entre las personas. El conflicto en sí, no es ni positivo ni negativo, lo importante es cómo afrontamos el conflicto para que la percepción del mismo sea positiva o negativa.

Las distintas formas en que nos enfrentamos a un conflicto no garantizan que haya una solución para cada tipo, pero todo conflicto se puede llegar a transformar en una oportunidad para aprender más acerca de uno mismo y de los demás.

Cuando un conflicto se aborda mal o se ignora, las reacciones que suelen aparecer son: ansiedad, soledad, impotencia, confusión, negación, separación, resentimiento, pérdida de producción, etc.

Sin embargo cuando afrontamos el conflicto adecuadamente podemos decir que las reacciones que aparecen son bien distintas: sensación de logro, trabajo en equipo, relaciones expansivas, sensación de vitalidad, alivio, camaradería, cambio y crecimiento.

Depende de lo que hagamos con el conflicto puede ser una situación positiva o negativa, constructiva o destructiva. Lo que sí esta claro es que el conflicto muy pocas veces permanece estático, porque puede cambiar en cualquier momento.

No es fácil ser capaz de transformar una situación conflictiva en algo constructivo, pero en tu posición como Secretaria cada vez se hace más necesario el manejo de las habilidades que nos dirigen a esta dirección de resolución del conflicto.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los desacuerdos y diferencias entre personas son parte de la vida personal y profesional y es un error evadir o negar este tipo de situaciones. Una manera de hacer frente a esta realidad consiste en ser capaces de anticiparnos al conflicto en potencia para poder encararlo de una forma positiva.

La resolución de un conflicto tiene mucho que ver con el hecho de darnos cuenta de cuándo se aproxima.

Existen pautas para detectar un conflicto en potencia, que es lo que llamamos indicios del conflicto:

  • Crisis: Las situaciones y discusiones acaloradas, donde las partes se insultan y dejan de controlar sus emociones, son un indicio claro de conflicto.
  • Tensión: Hay que darse cuenta de que la tensión, en muchas ocasiones, distorsiona la percepción que se tiene de la otra parte en conflicto y de todo lo que hace. Las tensiones hacen que la relación entre las partes se llenen de actitudes negativas y opiniones preconcebidas que distorsionan la realidad.
  • Malentendidos: Cuando se hacen suposiciones sobre una situación, por una mala comunicación o por falta de comprensión mutua, las personas a menudo alimentamos los malos entendidos, porque en muchas ocasiones se ha tocado en esa comunicación poco clara algún tema importante o delicado para alguna de las partes.
  • Incidentes: Un incidente normalmente es un problema sencillo, pero mal comprendido, que acaba por adquirir mayores dimensiones.
  • Incomodidad: Se trata de la sensación intuitiva de que algo no va bien, aunque no seamos capaces de definir de que se trata. En estos casos la intuición merece una atención muy especial, de hecho es el mejor momento para plantearse ¿qué podría hacer ahora al respecto? Sólo planteándonos la situación desde esta perspectiva ya permaneceremos alerta de que algo puede no terminar del todo como estaba previsto, y eso ya nos predispone a una línea de acción llena de alternativas a una reacción automática.

Si somos capaces de reconocer los indicios de incomodidad y los incidentes y los abordamos en el momento, evitaremos muchas situaciones de tensión, malentendidos y crisis. Tan pronto como nos encontremos delante de una situación que puede desatar un conflicto podremos elegir nuestra actitud. Y eso es muy importante.

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