17 de Marzo de 2016

Dilemas éticos a los que puedes enfrentarte ¿cómo afrontarlos?

Los dilemas éticos en la secretaria suelen vivirse del siguiente modo: por un lado, si sientes que eres fiel a tus principios tienes la percepción de que esto puede perjudicar tu carrera profesional y, por otro lado, si eres fiel a tu jefe/a, sientes que estás traicionando tus principios.

Éste es el quid de la cuestión. Son varias las situaciones en las que la secretaria puede sentir que se encuentra en esta tesitura:

  • La espía“: sería el caso de que tu jefe/a sospecha que algún compañero de trabajo está desarrollando su trabajo de forma poco ética y te encomienda la misión de hacer de “detective” de esta situación. Es fácil que, ante una situación así, te sientas muy incómoda, pero no sepas cómo decírselo a tu jefe/a.
  • La recadera“: Es posible que no hayan sido pocas las veces que tu jefe/a te haya pedido que realices, en horas de trabajo, algún recado personal, como por ejemplo ir a comprar regalos personales, mecanografiar documentos privados, ir a comprar entradas para espectáculos, etc.
  • Dar fe“: un problema ético, no poco habitual es el que aparece cuando el jefe/a te pide que des fe de una firmas que no has presenciado. Es complicado negarse a este tipo de presión tan sutil pero, en muchas ocasiones, te sientes mal porque sabes que no se está operando con toda la verdad, sin embargo tampoco quieres que tu jefe/a se sienta decepcionado por tu negativa.Estos ejemplos son ilustrativos de algunas de las situaciones con las que tú, como secretaria debes lidiar habitualmente en tu trabajo. La sensación que perdura es que por un lado sabes que, como secretaria, debes fidelidad a tu jefe/a, pero por otro lado sientes que no estás siendo fiel a tus principios básicos. Pues bien, no existen soluciones para cada problema ni para cada momento, por eso el consejo es que adoptes una serie de medidas que te preparen y te protejan ante posibles problemas éticos que puedan aparecer en el futuro.

 

Medidas que puedes tomar

Procura establecer unos criterios básicos antes de que se planteen los problemas. Si es posible, establece las expectativas éticas desde el primer momento. Ya son muchas las empresas que resumen a sus nuevos empleados los principios éticos que la rigen. Es muy importante interesarse por la política de la empresa desde el principio y es conveniente que busques con tu jefe/a una ocasión para dialogar sobre ello.

Sé asertiva y cuando percibas que te encuentras ante un conflicto ético, dile a la persona que te ha puesto en el aprieto de manera muy sincera y honrada que realmente esto que te plantea te molesta por el motivo que tú consideres y habla de tu sensación. Es posible que no se le dé mucha importancia a tu petición o que no sea comprendida, pero lo importante es que lo has intentado.

Resuelve los problemas, además de detectarlos. Si observas un comportamiento muy poco ético por parte de algún compañero, primero intenta hablarlo directamente con él, pero si no hay reacción ponlo en conocimiento de la dirección. Quizás no hace ninguna falta decir el nombre del compañero, pero sí comentar que has detectado algunos comportamientos que consideras poco correctos. Éste sería un buen momento para plantear la distribución de una hoja informativa sobre la política de la empresa a todo el personal, para que sirva de recordatorio. El hecho de que afrontes el problema de manera constructiva y no solamente crítica, hace que se ponga de manifiesto tu profesionalidad.

Reacciona con rapidez y seguridad ante las peticiones que consideras poco éticas. Es muy profesional que, ante una situación que te parece poco coherente con tus principios, respondas de una manera firme y convencida, pero, sobre todo, dejando muy claro que no estás buscando confrontación.

Una forma que te puede ayudar, consiste en devolver al solicitante la situación planteada, es decir, dile por ejemplo:

“Esto me resulta un poco incómodo. Si he entendido bien ¿me estás planteando que infrinja la política de la empresa?”

De esta manera también le estás dando al solicitante la oportunidad de rectificar la demanda. En el caso de que la persona insista, tienes dos salidas:

  • Seguir adelante con la petición, con lo cual corres el riesgo de que te hagan responsable de infringir la política de la empresa.
  • Negarte, expresándolo con un tono calmado, con palabras suaves que eviten la confrontación o que muestren tu indignación.

No siempre es posible que estés completamente de acuerdo con las personas con las que trabajas, pero es mucho más fácil trabajar con personas que tienen un estilo y unos objetivos similares.

Como secretaria profesional, procura hacer lo que esté a tu alcance para tolerar y respetar las diferencias éticas que se pueden producir entre los distintos miembros de tu equipo.

 

Isabel Montero

 

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