12 de Marzo de 2013

El representante Fiscal

En nuestra legislación existen diferentes fórmulas de representación y una de ellas es la posibilidad de que tu empresa nombre a un representante fiscal, o lo que es lo mismo, una persona que la represente ante la Hacienda Pública.

Esta representación puede ser obligatoria o voluntaria. La Ley sólo impone la representación fiscal de manera obligatoria cuando el contribuyente, es decir, la persona física o jurídica que está obligada a pagar un determinado impuesto, no reside en España pero está obligado a pagar ese impuesto, por ejemplo, porque obtiene ganancias o beneficios en nuestro país. Para que exista esta obligación además deben concurrir estos supuestos:

  • Si opera en sus negocios mediante establecimiento permanente
  • Si realiza prestaciones de servicios, asistencia técnica, obras de instalaciones o montajes derivados de contratos de ingeniería, o en general , actividades económicas en nuestro país sin que sea a través de establecimiento permanente.
  • Siempre que lo requiera la Administración Tributaria.

Sin embargo existe la posibilidad de nombrar un representante fuera de estos supuestos. Es lo que se conoce como representación voluntaria.

Para nombrar un representante se requiere en numerosos casos, otorgar poderes bastantes, pues sin ellos los actos que realizara en nuestro nombre carecerían de efectos. El poder puede concederse mediante documento público o privado, con firma legitimada por un notario o bien compareciendo ante el órgano competente de la Administración.

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