7 de Marzo de 2013

La gestión eficaz del tiempo

El tiempo es inflexible, pasa y no se detiene, aunque a veces tengamos la sensación de que ocurre todo lo contrario. Es, en apariencia, una variable que no podemos modificar. No podemos alargarlo, comprarlo o detenerlo. Sin embargo, podemos gestionarlo eficazmente.

Todos conocemos a personas excesivamente atareadas, cargadas de trabajo que dicen una y otra vez “no tengo tiempo”, “me faltan horas” y expresiones parecidas. Siempre es una cuestión de una errónea planificación y gestión de prioridades.

Para que ese no sea tu caso, te indicamos una serie de consejos dirigidos a facilitar y optimizar tu gestión del tiempo en el trabajo para que lo aproveches al máximo:

Todos conocemos a personas excesivamente atareadas, cargadas de trabajo que dicen una y otra vez “no tengo tiempo”, “me faltan horas” y expresiones parecidas. Siempre es una cuestión de una errónea planificación y gestión de prioridades.

El tiempo es relativo, como también lo es el uso que hacemos de él en nuestro trabajo. Algunas tareas que consideramos muy urgentes o importantes a veces no lo son tanto (la “relatividad”) y debemos aprender a identificarlas.

Se dice que generalmente tan sólo el 20% de nuestro tiempo contribuye al 80% de resultados. El resto, suelen ser imprevistos, urgencias, interrupciones, correcciones y, en definitiva, desorden.

Te citamos algunos consejos para evitar “fugas de tiempo” en actividades que no aportarán valor a tu trabajo:

Aprender a utilizar correctamente el uso del teléfono. Tanto cuando efectuamos llamadas como cuando las recibimos. Sé directo y pregunta o explica lo antes posible ¿qué necesitas?

Agrupar acciones o asuntos que puedan tener cierta relación entre sí. Podemos de esta forma aumentar nuestra concentración en ciertas tareas y evitar, por tanto, la dispersión (recordar, al respecto, la Ley de Carlson: “Toda actividad interrumpida es menos eficaz y consume más tiempo que si se realiza de manera continua”).

Evita  los errores más comunes:

  • La inexistencia de objetivos previamente definidos. O teoría a salto de mata.
  • No distinguir entre lo que es importante y lo que es urgente.
  • La incorrecta gestión de la propia agenda de trabajo.
  • Negación de la propia evidencia. No aceptar que nosotros no podemos hacerlo todo.
  • La insuficiente delegación de tareas.
  • Exceso de información para analizar. O información desordenada, imprecisa o tardía.

Fuentes: Universia y Coachmanía

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