28 de Abril de 2017

La imagen profesional: la impresión adecuada

Seguro que has oído en más de una ocasión que una persona rechaza o critica una idea e incluso a otra persona con la expresión “da mala imagen”. ¿Es exagera la importancia que le damos a este concepto en todos los ámbitos de nuestra vida, tanto profesional como personal? ¿En la era digital donde las costumbres y los usos sociales parecen haberse relajado, continua la imagen siendo tan importante?

La imagen que proyectamos es siempre nuestra tarjeta de presentación. A veces, casi la única, porque la percepción que nuestro interlocutor recibe al primer golpe de vista va a condicionar lo que piense de nosotros y es una percepción muy difícil de cambiar. En la profesión de secretaria es importante sin ninguna duda. Se convierte en un eje fundamental de su trabajo porque no solo está en juego su imagen personal sino la de su jefe y la de su empresa también.

¿Qué perciben de mí los demás?

Todo influye: el modo de vestirse,de maquillarse, el perfume que llevamos y la forma de movernos; la risa, la expresión de la cara, la inflexión de la voz al contestar al teléfono… Todo conforma la imagen.  En permanente contacto con otras personas y otras empresas, dentro y fuera de la empresa. una secretaria debe ser y estar impecable en cualquier ámbito y circunstancia.

La imagen  no es un concepto que se relacione exclusivamente con la belleza o el atractivo físico, aunque pueda parecer que quien lo posee tiene la mitad del camino recorrido. Lo cierto es que influyen tantos pequeños detalles que basta una fracción de segundo para que  alguien excepcionalmente atractivo pierda todo el encanto:  una expresión desafortunada, una risa a destiempo, un gesto inadecuado…

La imagen es también una forma de comunicarnos con los demás. A través de ella mandamos mensajes y de ella depende que seamos aceptados o rechazados.

¿Qué conforma mi imagen?

  • La apariencia física: la forma de vestir,  de peinarnos, los complementos, etc.  Es obvio que siempre hemos de procurar ir aseados, pulcros, y cuidar nuestro aspecto externo. Pensemos si no, en una camisa mal planchada, o con una mancha,  una carrera en las medias o  un descosido en el bajo de los pantalones.
  • Los aspectos de la comunicación no verbal: el tono o la inflexión de la voz, los gestos,  el lenguaje corporal y la postura, son elementos que refuerzan lo que decimos o por lo contrario, lo contradicen, pudiendo dar más información sobre nosotros a nuestro interlocutor, que nuestras propias palabras.
  • La indumentaria: nuestra forma de vestir también dice mucho acerca de nosotros, por lo que debemos cuidarla al máximo.

Cómo vas vestida es importante si eres secretaria de dirección y la secretaria debe cuidar todos los detalles. lo fundamental para acertar es elegir una forma de vestir adecuada a nuestra personalidad, a nuestro trabajo y a nuestra empresa.

Es evidente que cada compañía tiene sus reglas al respecto, muchas veces no escritas. Lo mejor cuando se llega por primera vez a una nueva empresa es observar a las personas que trabajan allí: su modo de vestir nos indicará la política al respecto. Y a partir de ahí tener un buen fondo de armario adaptado a nuestra personalidad y a nuestro puesto, siempre nos ayudará. Lo mejor es confeccionarlo con prendas de buena calidad que nos permitan hacer varias combinaciones.

Lo que no se debe hacer

  • Llevar un aspecto descuidado: una camisa con hilos,  ir despeinada, con manchas en la ropa o zapatos sucios, son pequeños detalles que dicen de nosotros más de lo que nos podemos permitir si de imagen estamos hablando.
  • Usar un perfume fuerte:  no hay que olvidar que hoy en día muchas personas son alérgicas, tienen sensibilidad química, etc. Pero no sólo eso, todos sabemos que no hay nada más incómodo que un olor fuerte a nuestro lado, constante y persistente, aunque sea de un perfume carísimo.
  • Las estridencias:  mejor dejarlas para nuestra vida personal. Si queremos destacar por algo que sea por nuestras virtudes como profesionales y no por la combinación de colores de nuestra indumentaria diaria o por la forma en que vestimos.
  • Mantener una postura poco adecuada: mejor no sentarse con la espalda poco erguida, hombros caídos,  caminar con desgana…
  • No sonreír: aunque parezca mentira una sonrisa es siempre una puerta abierta que muchas veces nos olvidamos de utilizar.
  • Descuidar nuestra vertiente no verbal: nuestros gestos, el tono de nuestra voz,  la modulación correcta de las palabras, la dicción, la mirada…

Una secretaria es, en definitiva, embajadora de su jefe y de la empresa ante el resto de compañeros y ante las personas ajenas a las organizaciones, y como tal debe cuidar al máximo su presencia física y el resto de condicionantes que ayudarán a su interlocutor a hacerse esa primera imagen tan importante.

Susana Fernández
Directora de formación

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