17 de Abril de 2017

Los modales en la red: netiqueta

La Netiqueta, versión castellanizada de Netiquette, es un vocablo derivado del francés étiquette (buena educación) y del inglés net (red), y se refiere al conjunto de normas de comportamiento en Internet.

Entre los imprescindibles de la Netiqueta debemos recordar algo tan básico como es el hecho de, por ejemplo, no gritar. A nadie le gusta que le griten y por la red menos. Evitarlo implica únicamente no escribir en letras mayúsculas ya que éstas, además de que son más difíciles de leer, en Internet significan GRITAR. No es que a partir de ahora debamos escribir todo en minúscula, sino que debemos usar las mayúsculas correctamente.

Puesto que la lectura en un monitor es generalmente un 25 por ciento más lenta que en papel, una segunda norma a aplicar sería evitar escribir correos demasiado largos. Si se acumula la información a enviar, recurre mejor a un adjunto y deja el cuerpo del mail para transmitir la idea principal y las acciones que su recepción puedan generar: proponer una fecha, confirmar una cita, pagar una factura, enviar un presupuesto, etc.

Otro imprescindible en tus correos es saludar y despedirte, evitando las abreviaturas tipo “Salu2”, “Bss”, emoticonos u otros recursos por el estilo. A menos que conozcas perfectamente al destinatario, comienza tu mensaje con “Estimado/a [Nombre]” u “Hola [Nombre]” y termínalo con una despedida estándar, como “Saludos cordiales” o “Sinceramente”.

Una práctica poco habitual pero muy valorada en las comunicaciones on line es confirmar la recepción. Incluso aunque sea tan sólo para decir que estás ocupada y que contestarás más adelante, intenta contestar todos tus correos en un plazo de 24 horas. No hay nada más frustrante para el que envía un correo que no saber si éste ha caído en el sueño de los justos o aún peor fingir cuando nos reclaman una respuesta que no lo hemos recibido. Un sencillo “…recibido, en cuanto tenga una respuesta me pondré de nuevo en contacto con ustedes” hará su función y tranquilizará al remitente.

Recuerda que el mail es una potente herramienta de comunicación, pero no la única. Si después de más de dos cruces de correo electrónico no has llegado a un acuerdo, quizás es el momento de sustituir el correo por una llamada telefónica o un encuentro personal.

Uno de los pecados capitales en las relaciones electrónicas es mandar el mismo correo a todo el mundo, incluso a las personas a las que no incumbe. Más de la cuarta parte de los usuarios de e-mail se muestra frustrada por recibir mensajes que no le incumben. Para evitar caer tú también en este error, pregúntate si necesitan estar todos copiados. No hay que caer en la tentación de enviar mensajes a una persona simplemente porque resulte fácil hacerlo. Debemos considerar primero si todas las personas de nuestra lista de correo necesitan de verdad la información contenida en el mensaje. De este modo, evitaremos saturar el buzón de correo de los demás con mensajes irrelevantes, y nuestro propio buzón con las respuestas que no necesitaban recibir esa información.

Por último, debes saber que se considera de pésima educación solicitar confirmación de lectura o similar al enviar un correo, pues se pone en entredicho la responsabilidad del receptor. Así que dejo en tus manos la decisión que tomas en este sentido.

Todas las recomendaciones hechas hasta aquí son eso, recomendaciones, pero recuerda siempre que una milésima de segundo puede arruinar tu reputación profesional, por lo que antes de pinchar “enviar” te recomiendo que compruebes los posibles errores, que pases el corrector ortográfico y que hagas una revisión final de la redacción, tanto gramatical como emocional.

Amparo Rey
Consultora y Formadora
Protocolo y Comunicación

¡Para participar es necesario registrarse!
¿No estás registrad@?