14 de Septiembre de 2015

Planificar las metas profesionales

Las metas se utilizan para dar orden y motivación durante largos periodos de tiempo. Hasta no hace mucho, crear y planificar la propia estrategia profesional era algo que muy pocos profesionales se paraban a pensar. El objetivo era terminar la formación y empezar a trabajar lo antes posible.

En estos momentos esta cada vez más claro que muy pocas son las actividades profesionales que garantizan un empleo para toda la vida, por eso se hace cada vez más necesaria la planificación de una estrategia profesional de futuro para sobrevivir en el mundo del trabajo.

¿Por donde se empieza a planear una estrategia?

Lo primero que debemos hacer es definir un objetivo a alcanzar. éste ha de ser en positivo, concreto, realizable y, sobre todo, auto-responsabilizado. A partir de aquí, hemos de ver si nuestro objetivo responde a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué significa para mí alcanzar este objetivo?
  • ¿Cómo el hecho de alcanzar este objetivo influirá en mi vida?
  • ¿De qué recursos dispongo para alcanzarlo?
  • ¿Qué me impediría alcanzarlo?

Para dar el primer paso hacia mi objetivo empezaré… ¿Por dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Cómo sabré que lo voy consiguiendo? y ¿Cómo sabré que lo he conseguido? Si tu objetivo responde a todas estas preguntas, ya te puedes poner en marcha porque será un objetivo bien definido y razonable.

¿Qué hacer para conseguirlo?

En primer lugar, hemos de ser conscientes del estado actual y de reconocer en nosotros la motivación para alcanzar un estado deseado. A partir de aquí lo primero que nos conviene hacer es concentrarnos en actividades de máxima prioridad, es decir, utilizar nuestro tiempo en tareas que nos acercan a la meta importante.

En segundo lugar, debemos ejercitar la autodisciplina, en el sentido de conocer nuestras prioridades y no permitir que las interrupciones en el proceso y los acontecimientos temporales rompan nuestra motivación.

En tercer lugar hay que ser muy persistente, a eso nos puede ayudar el reconocer los beneficios de conseguir esa meta. Las personas persistentes mantienen sus metas en la mente y trabajan en ellas hasta que logran el éxito planeado.

En cuarto lugar, tenemos que ser conscientes de que muchas partes del proceso para alcanzar nuestro objetivo, no serán fáciles ni ahora ni después, con lo cual, cuanto antes te pongas en marcha, antes te irás enfrentando a las dificultades que puedan surgir.

En quinto lugar, no debemos empeñarnos en una perfección obsesiva. Poner demasiado énfasis en el perfeccionismo puede acarrearnos consecuencias negativas, como por ejemplo, tener un miedo paralizador a cometer errores, preocupación por lo que puedan pensar los demás, etc.

En sexto lugar, realizar un proyecto escrito de nuestro objetivo, porque escribirlo nos obliga a aclarar y cristalizar nuestra mente. Al principio hay que dedicar tiempo solo a la planificación.

Por último es básico hacer un seguimiento del progreso que vamos alcanzando, porque nos da una muy valiosa realimentación que nos permite evaluar el proceso en el que estamos inmersos y que, en consecuencia, nos da la visión necesaria para cualquier cambio que sea preciso realizar en nuestra primera planificación.

Frente a nuestro futuro profesional existen dos alternativas opuestas, por un lado ser auto-guías de nuestro futuro profesional y por otro dejarnos llevar por las circunstancias y los deseos de los demás. Cada uno de nosotros elige en cuál de estas dos opciones se sitúa.

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