3 de Marzo de 2016

Trabajar de forma positiva

¿Te molesta lo que otro ha dicho? ¿No puedes evitar que alguien te caiga mal? ¿No sabes expresar lo que piensas? ¿Te descoloca cualquier situación conflictiva? ¿Envidias los logros de tus compañeros?

Para sentirte bien y hacerte respetar tienes que estar segura, buscar las soluciones dentro de ti misma, es decir, seguir los dictados de la Inteligencia Emocional.

Las normas que gobiernan el mundo laboral cambian constantemente y ya no se nos juzga por ser más o menos inteligentes, sino por el modo que tenemos para relacionarnos y para reaccionar ante la adversidades y esos cambios. O sea,cada vez más, se valora la calidad personal global de la persona, su Inteligencia Emocional.

El término Inteligencia Emocional es la capacidad de expresar nuestros propios sentimientos, manejar nuestras decisiones e impulsos del modo más adecuado y eficaz. Así, hay personas que son muy inteligentes, pero que no tienen experiencia emocional y acaban trabajando con personas que tienen menos coeficiente que ellas.

Importantes científicos, sociólogos y psicólogos profundizaron en una nueva visión del concepto tradicional de Inteligencia y nombres como Daniel Goleman (Inteligencia Emocional, 1995), S. Brockert y G. Braun (Los test de la Inteligencia Emocional, 1996), Jeanne Segal (Su Inteligencia Emocional, 1997)* publicaron sus estudios sobre la misma, haciendo hincapié en la importancia que ésta tiene en el ámbito laboral y ampliando su sentido.

Desde la Ciencia de la Conducta se ha precisado que los estímulos externos disminuyen su importancia directa si los manejan personas emocionalmente maduras. Así, un nivel emocional estable es capaz de controlar las reacciones y evita las alteraciones fisiológicas momentáneas del tipo: aumento del ritmo del corazón en un enfado, sudoración excesiva ante una experiencia que nos cause temor, tartamudeo… En momentos de tensión laboral, que son los que nos ponen a prueba.

En medios laborales se está imponiendo cada vez más este nuevo concepto que define el trabajo no sólo como un medio de ganarse la vida y conseguir estabilidad personal, sino también como una actividad que forma parte de la persona misma y la ayuda a desarrollarse dentro del mundo laboral.

 

Pero ¿Qué es la inteligencia emocional?

El concepto de Inteligencia Emocional surge como antídoto a un modelo educativo que nos proporciona cantidades ingentes de información, pero no los mecanismos necesarios para tener una mejor relación con nosotros mismos. Frente a la inteligencia emocional está la inteligencia intelectual, que sólo es responsable del 25 por ciento de la eficacia profesional.

La Inteligencia Emocional no es más que la capacidad para controlar las emociones de manera adecuada y orientar nuestras acciones sin perder el control. Si aprendemos a equilibrar nuestro coeficiente intelectual con nuestra inteligencia emocional manejaremos con mayor facilidad las reuniones complicadas, o las situaciones difíciles de la manera más profesional.

No sirve de nada tener amplios conocimientos en comercio internacional si nuestro horizonte afectivo no existe y no tenemos capacidad de reacción ante lo imprevisto. En el momento de tomar una decisión ésta puede ser la equivocada por falta de control.

Lo que pretende la inteligencia emocional es, ante todo, que cada persona desempeñe sus funciones de acuerdo con su personalidad. Para poder llevar a cabo este supuesto debemos, en primer lugar, aprender a conocernos, saber lo que realmente queremos para poder transmitir de la forma más efectiva nuestros conocimientos, opiniones y objetivos.

 

Algunas claves de la Inteligencia Emocional

  • Conocimiento emocional de uno mismo
    Conocernos mejor a nosotros mismos nos ayuda a mejorar modelos de conducta y relaciones y saber cómo reaccionamos ante cada situación.
  • Aprender a auto motivarse
    Tenemos que ser capaces de utilizar nuestras preferencias para encaminarnos hacia nuestros objetivos, ser más eficaces y perseverar. Si desarrollamos la capacidad de generarnos estímulos laborales, seremos más independientes y capaces de actuar en situaciones adversas.
  • Empatía e intuición
    Nuestra capacidad de valorar las emociones de los demás, entender e interpretar las situaciones, y establecer una buena sintonía con otras personas ayudará a establecer unas buenas relaciones humanas.
  • Conciencia de uno/a mismo/a
    Sólo desde ella, podremos tomar auténticas decisiones y vivir de forma consciente y adulta.
  • Controlar las emociones
    A pesar de encontrarnos inmersas en la vorágine de la vida cotidiana, no debemos dejar que esto influya en nosotros y, en caso de no poder evitarlo, debemos, de inmediato, poner solución. Muchas veces las situaciones se repiten, y si tenemos un recuerdo claro de nuestras actuaciones en el pasado, esto nos ayudará actuar en un futuro.

Entender el trabajo según los planteamientos de la Inteligencia Emocional va a permitirte poder acudir a la oficina sin tener que pensártelo dos veces. Siguiendo sus dictados, conseguirás sentirte realizada y en ningún momento tendrás la sensación de estar perdiendo el tiempo. Dedicarte a lo que te gusta será una realidad de la que vas a sacar partido.

 

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