9 de Mayo de 2021

La secretaria, ¿nace o se hace?

Llevo ya unos años trabajando como secretaria y administrativo, y siempre me ha resultado curioso descubrir la forma en que cada una de mis compañeras y compañeros de profesión (¡por supuesto que hay hombres en esto!) llegamos hasta aquí.

Cierto es que los saltos profesionales siempre han estado ahí, como el caso de la famosa bióloga que hace series en televisión, o el doctor que presenta el magazine de humor de la noche, y qué duda cabe, el secretariado no es la única opción, pero, curiosamente, abundan los perfiles especializados en otros asuntos que encuentran en la profesión una “salida” perfecta.

Uno puede plantearse sus metas muy en serio, y una vez en el papel de secretaria, sincerarse con los jefes en cuanto a lo que sabe o no sabe y lo que le gusta o no. Es cuestión de hacerse un hueco lo más cómodo posible, y me refiero a que cualquier valor añadido es un punto a tener en cuenta y a valorar por un superior. Conozco a la secretaria periodista que escribía las notas de prensa de la empresa, al administrativo creativo que hacía los mejores power point del departamento, y a la chica de los cafés que terminó por ser jefa de marketing. También conozco a la exitosa secretaria de dirección trilingüe que pasó sus años mozos recorriendo el mundo sin tener claro lo que quería ser en la vida…

La profesionalidad es algo que se demuestra en el día a día, y, aunque es incuestionable que quienes estudiaron para ello seguirán a la cabeza en las listas de candidatas, tanto estas como quienes nunca se lo habían planteado pueden llegar tan lejos como se lo propongan.

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