12 de Marzo de 2015

Un cambio importante: de compañera a responsable del equipo

 

Puede suceder, y de hecho sucede, que después de estar trabajando durante varios años con tus compañeros y compañeras, en un buen ambiente de trabajo, de repente y gracias a la eficacia de tu trabajo y de su desarrollo profesional y constante, te propongan desde la alta dirección ocupar el puesto de jefa de equipo. La noticia puede ser muy bien recibida por ti, ya que representa un reto y una oportunidad que debes aprovechar al máximo para tu carrera profesional, pero puede que  no sea tan bien recibida por tus compañeros/as. E posible que verbalmente te manifestado sus felicitaciones, pero tú notas que a un nivel de lenguaje no verbal, utilizan tonos que encubren cierto desacuerdo con tu reciente nombramiento.

En estos casos es mejor que no te dejes llevar por el sentimentalismo, no es obligatorio ni necesario que gastes tus energías justificando ante tus compañeros el ascenso, tu prioridad en estos casos debe ir dirigida a tu propio crecimiento profesional y a cumplir las expectativas del nuevo puesto.

Ahora has pasado a ser la responsable del equipo de administración, tus tareas van a cambiar, y entre ellas aparece una que es de las más importantes a nivel directivo, se trata de la toma de decisiones y de la supervisión de la eficacia del trabajo de los que hasta ahora eran tus compañeros y que ahora han pasado a ser tus colaboradores.

Si la relación que manteníais era cordial y transparente, tu ascenso no tiene por qué alterar este aspecto de vuestras relaciones, puede y ha de seguir siendo así, siempre y cuando sepas establecer los límites de tu rol profesional. Se trata de entrenarte en la habilidad de manejar las situaciones logrando un buen clima de trabajo y manteniendo la buena relación con tus compañeros/as de oficina.

¿Cómo lo puedes hacer?

Lo primero que debes establecer es entender y comprender cuál va a ser tu nueva responsabilidad, es decir, entender tus funciones y obligaciones. Esto te enfrenta a la situación de tener que limitar hasta dónde llega tu anterior papel de compañera cordial y hasta dónde llega tu nuevo rol de directiva o jefa de oficina.

Evita dejarte llevar por los sentimentalismos, y sobre todo evita dejar pasar errores laborales de tus compañeros con los que tienes una fuerte amistad, ahí estarías confundiendo a la persona con su rol en la empresa y serías tú la que no estarías atendiendo de una forma profesional a tus obligaciones. El trabajo es el trabajo y al final va a ser a ti a quien van a pedir responsabilidades.

La comunicación y la sinceridad son claves para este nuevo proceso. Procura hablar con aquellos compañeros con los que te une mucha amistad y preguntarles qué opinan y sienten sobre este cambio a nivel profesional que de alguna manera afecta a vuestra relación dentro de la oficina. Por otro lado, no olvides hablarles de tus nuevas responsabilidades y las reglas que rigen en las oficinas respecto a cada rol profesional. Si hablas con sinceridad, muchos de ellos comprenderán la tesitura en que te encuentras y agradecerán tu conversación con ellos, pero si a pesar de eso algunos compañeros te expresan cierto boicot, mantente en una actitud de serenidad y de profesionalidad sincera.

Tu objetivo en el ámbito relacional consiste en ir limando las asperezas que puedan surgir y en establecer los límites que te permitan desarrollar tus tareas y conseguir tus objetivos de la forma más profesional posible.

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